Mateo Castellá opina: “Quítate tú “pa” ponerme yo”

Lejos han quedado los tiempos en los que una nueva ola de personas iba a tomar las riendas de la denostada “clase política”. Se presentaban asimismo a modo de “personas como nosotros”, los sufridos votantes.

Muchos de esos nuevos aspirantes a dirigentes de lo público, también llamados “salvapatrias”, se fueron a partidos emergentes, Compromís, Podemos, Ciudadanos o, en los últimos meses, Vox. Otros encontraron acomodo en los “clásicos”, PP y PSPV, ante el evidente vacío de poder, ideas y talento en sus cúpulas… Al final, más de lo mismo.

En el momento en que usted estará leyendo estas líneas, ese mes de agosto en el que la administración está paralizada, nuestros políticos estarán recién aterrizados en sus despachos, aunque alguno incluso no sepa en qué silla se va a sentar, está “pendiente de asignación”.

Votamos a nuestros dirigentes políticos para que, en función de su proyecto plasmado en un programa electoral, les hemos respaldado para que lo pongan en práctica. En ese programa electoral, no figuraba el puesto que, en el organigrama administrativo, iba a ocupar Fulanito o Menganito, con sus variantes femeninas, por supuesto. Sin embargo, esto último es el debate que nos está ocupando en la actualidad…

Nosotros hemos cumplido nuestra parte del contrato, les hemos votado, y ahora ellos han de cumplir con su parte, bien en el gobierno, bien en la oposición.

Pero no, seguimos enfrascados en la pelea de las sillas, mejor dicho, sillones. Nuestra clase política está dando un espectáculo bochornoso, más incluso que el que sufrimos en los calores del mes de agosto… y que no hace sino reafirmar el desapego que tenemos con nuestros políticos… Aquella “new wave” de políticos está actuando con auténtica irresponsabilidad ante los retos de la sociedad actual. Se han olvidado de nosotros, nos sentimos huérfanos ante nuestros políticos… por favor, cumplan con su parte del contrato, olvídense de batallitas personales, de donde se sientan, y pónganse a gestionar, a reivindicar, en definitiva, pónganse a trabajar, ya que, además, nos cuestan mucho dinero.

 

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